La relación comercial entre Colombia y Ecuador atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Según la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), las recientes decisiones adoptadas por ambos países están causando un “daño inmenso” al intercambio comercial bilateral, que mueve cerca de 2.400 millones de dólares al año.
La advertencia fue hecha por Javier Díaz Molina, presidente de Analdex, quien expresó su preocupación por el impacto que tendrán las medidas arancelarias impuestas entre Colombia y Ecuador, las cuales alcanzan hasta el 30 % para algunas importaciones. Para el gremio, estas barreras afectan directamente al comercio legal y ponen en riesgo sectores estratégicos para ambas economías.
Colombia y Ecuador mantienen una relación comercial altamente diversificada. Desde Colombia, uno de los principales rubros de exportación hacia el vecino país son las manufacturas, seguidas por productos como azúcar, combustibles, medicamentos y, en momentos específicos, energía eléctrica, especialmente cuando Ecuador enfrenta déficits en su sistema energético.
Por su parte, Colombia también depende de materias primas provenientes de Ecuador, como harinas, pescado y productos del mar, que son clave para distintas cadenas productivas nacionales. De ahí que Analdex insista en que las restricciones no solo afectan a los exportadores, sino también a los consumidores y a la industria local de ambos lados de la frontera.
Además del impacto económico, el gremio alertó sobre otro riesgo latente: el aumento del contrabando fronterizo. Según Díaz, cuando se elevan las barreras al comercio formal, se incentivan las rutas ilegales, lo que debilita el control sanitario, reduce el recaudo fiscal y afecta la seguridad en las zonas limítrofes.
“La historia ya nos ha demostrado que cerrar el comercio legal abre la puerta a economías ilegales, con consecuencias graves para el empleo y la estabilidad regional”, señaló el presidente de Analdex, al insistir en la necesidad de retomar el diálogo entre los dos gobiernos.
El gremio también subrayó que estas tensiones se dan en un contexto económico complejo para ambos países, marcado por la desaceleración del comercio internacional, la inflación y la presión sobre las cadenas logísticas. Por ello, hizo un llamado a buscar soluciones concertadas que permitan proteger el intercambio comercial sin afectar la integración regional.
Mientras avanzan las discusiones diplomáticas, empresarios y sectores productivos siguen a la expectativa de una salida negociada que evite mayores impactos sobre el comercio binacional y el empleo, especialmente en las regiones fronterizas, donde la economía depende en gran medida del flujo comercial entre Colombia y Ecuador.



