Aranceles del 30 % profundizan la tensión comercial entre Colombia y Ecuador: intercambio de US$ 2.800 millones entra en crisis

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Desde la medianoche de este domingo, Colombia y Ecuador activaron aranceles del 30 % sobre sus importaciones, una medida que marca un nuevo capítulo en la disputa comercial entre ambos países y que afecta un intercambio bilateral que asciende a US$ 2.800 millones al año. La decisión golpea especialmente a sectores agrícolas e industriales y llega tras semanas de tensiones crecientes.

Según datos oficiales, Colombia exporta a Ecuador cerca de US$ 1.800 millones, mientras que el país vecino vende a Colombia alrededor de US$ 900 millones, dejando a Quito con un déficit comercial superior a US$ 1.000 millones. Ese desequilibrio fue uno de los argumentos del gobierno ecuatoriano para justificar la implementación del arancel, además de críticas a Colombia por presunta falta de control en la cocaína que cruza la frontera.

La respuesta de Colombia fue inmediata: aplicó un arancel del 30 % a 50 productos ecuatorianos, entre ellos arroz, fríjoles, plátanos, azúcar, aceites, neumáticos, calzado, tubos de aluminio, botellas y alcoholes etílicos. Ecuador también activó su propio recargo del 30 % sobre bienes colombianos, justo cuando el paso fronterizo de Rumichaca registraba filas de hasta 600 metros de camiones intentando cruzar antes del sobrecosto.

El impacto económico ya se siente: exportadores ecuatorianos proyectan pérdidas cercanas a US$ 273 millones anuales, mientras que gremios de ambos países alertan por un efecto en cadena sobre precios, abastecimiento y empleo. La medida también coincide con la suspensión de la venta de energía de Colombia hacia Ecuador, que en 2024 representó US$ 334 millones, y con el aumento aplicado por Ecuador a la tarifa del transporte del crudo colombiano, que pasó de US$ 3 a US$ 30 por barril, afectando operaciones que movían alrededor de 10.000 barriles diarios.

A pesar del impacto, ambas cancillerías mantienen un canal de diálogo, aunque sin resultados concretos hasta el momento. Por ahora, los dos países parecen atrapados en una escalada comercial que amenaza con extenderse a otros sectores estratégicos y que exige decisiones diplomáticas urgentes para evitar que el conflicto genere daños irreversibles en sus economías.