Ecopetrol enfrenta uno de sus momentos más críticos en más de una década. Según reveló El Tiempo, la petrolera acumula un desplome del 73 % en su valor desde 2022, una señal que refleja problemas mucho más profundos que la simple volatilidad del petróleo o del dólar. A esto se suma que las ganancias bajaron por tercer año consecutivo, cerrando el 2025 en 9,02 billones, una caída del 39,5 % y el nivel más bajo desde 2021.
Los ingresos también cayeron: un 10,2 % menos frente al año anterior, hasta 119,7 billones, afectados principalmente por tres factores clave. Primero, el menor precio del crudo, que promedió 68 dólares por barril, restó cerca de 9,7 billones. Segundo, la revaluación del peso, que golpeó los ingresos en unos 400.000 millones. Y tercero, la reducción de 3,9 billones por menores volúmenes de venta de gas natural y GLP en el mercado local.
El impacto se notó en el ebitda, que cayó 13,8 % y cerró en 46,7 billones, con un margen del 39 %, inferior al 40,6 % del año pasado. A nivel operativo, la producción se mantuvo prácticamente estable (745.300 barriles/día), pero con realidades opuestas: en Colombia cayó 1,7 % por menor producción de gas y problemas en varios campos, mientras que en Estados Unidos aumentó 10,8 % gracias al mejor rendimiento del fracking en Permian. Estas operaciones ya representan el 13,8 % de la producción total, su nivel más alto desde 2019, y son consideradas clave por su alta rentabilidad.
Expertos citados por El Tiempo advierten que Ecopetrol es “demasiado sensible al ciclo del petróleo”, ya que la utilidad cayó mucho más que el precio del Brent (-14,6 %). El análisis también deja ver que la empresa depende en exceso del comportamiento internacional del crudo y de sus ingresos tradicionales, en un contexto global donde la transición energética avanza rápido y presiona a los mercados a exigir mayor diversificación. [
¿Qué debe hacer Ecopetrol para recuperarse?
Los especialistas consultados proponen acciones urgentes para detener la caída:
● Aprovechar y proteger las operaciones de fracking en EE. UU., que hoy sostienen la producción y generan altos márgenes.
● Enviar mensajes claros y estables al mercado, especialmente sobre el equilibrio entre petróleo, gas y transición energética.
● Revisar estrategias de venta de activos clave, pues los proyectos más rentables —como Permian— se vuelven esenciales en tiempos de baja.
● Optimizar costos y acelerar decisiones operativas, un punto crítico en un entorno de ingresos apretados.
El consenso es claro: Ecopetrol necesita combinar eficiencia, estabilidad regulatoria y una hoja de ruta creíble hacia nuevas fuentes de energía sin sacrificar su base petrolera, que sigue siendo la principal fuente de ingresos del país.



