Revelan cómo vive Nicolás Maduro en prisión: aislamiento extremo, grilletes y una celda de tres metros

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Nuevos detalles sobre la reclusión de Nicolás Maduro en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, Nueva York, fueron revelados este 12 de marzo por Semana, con base en una investigación del diario español ABC. El exmandatario venezolano permanece en un régimen de aislamiento severo, caracterizado por espacios mínimos, salidas restringidas y control permanente.

Según dichas fuentes, Maduro fue ubicado en la Unidad de Alojamiento Especial (SHU), conocida por sus estrictas condiciones de encierro. Su celda es un reducido cubículo de tres metros de largo por dos de ancho, equipado únicamente con una litera de metal, un inodoro, un lavamanos y una ventana angosta por donde apenas entra luz natural. Esta unidad suele albergar a internos de alto perfil o que requieren aislamiento extremo, bajo lo que exfuncionarios han descrito como un régimen “cercano al infierno en la tierra”.

De acuerdo con los reportes, Maduro solo puede salir tres veces por semana, durante periodos de una hora. Cada salida se realiza bajo estrictas medidas de seguridad: esposas, grilletes en los pies y acompañamiento permanente de dos agentes. Estas condiciones son estándar en la SHU, donde el encierro prolongado y la falta de interacción social forman parte del protocolo.

El diario ABC también detalla que el exmandatario grita desde su celda por las noches, afirmando frases como “¡Yo soy el presidente de Venezuela!” y denunciando presuntos maltratos y secuestro. Testigos citados por el medio señalan que los gritos suelen escucharse en los pasillos del módulo, reflejando el deterioro emocional típico de los internos sometidos a aislamiento prolongado.

El MDC ha sido descrito reiteradamente como un centro penitenciario con deficiencias: falta de personal, problemas estructurales, tensión constante y un ambiente de estrés extremo. Allí han estado internos de altos perfiles como Ghislaine Maxwell, Juan Orlando Hernández y Sean “Diddy” Combs, entre otros.

Los reportes coinciden en que la rutina de Maduro se reduce prácticamente a permanecer encerrado en un espacio reducido durante 23 horas al día, con iluminación artificial casi permanente y condiciones que expertos penitenciarios han calificado como “altamente estresantes y deteriorantes para la salud mental”. Aunque la Oficina Federal de Prisiones no ha ofrecido detalles oficiales —por protocolos de privacidad—, diversas fuentes del entorno carcelario han corroborado estas características.

Maduro permanece allí mientras avanza su proceso judicial en Estados Unidos, en medio de un escenario político global que sigue generando reacciones por su captura y las posibles implicaciones sobre Venezuela y la región.