Casanare atraviesa una de sus peores crisis ambientales de los últimos años. Según el más reciente reporte de las autoridades, 15 de los 19 municipios del departamento se encuentran en alerta roja por los intensos incendios forestales, impulsados por temperaturas que alcanzan los 39 grados y fuertes vientos que aceleran la propagación del fuego.
La situación ha puesto en jaque a los organismos de socorro: aunque se han controlado cerca de 69 emergencias, el daño ya es enorme. En total, más de 25 mil hectáreas de bosque y vegetación han sido consumidas por las llamas, y en algunos puntos aislados las afectaciones superan las 2 mil hectáreas.
“Todo el departamento debe tomar precauciones”
El director de Gestión del Riesgo Departamental, Wilson Orlando Porras, advirtió la gravedad del momento:
“Estamos en alerta roja en 15 de los 19 municipios. Todo el departamento debe tomar las debidas precauciones para evitar nuevas emergencias”.
Municipios como Yopal, la capital, también están bajo alerta máxima debido al riesgo de que cualquier chispa se convierta en un incendio de gran magnitud.
Quemas agrícolas: la principal causa
Porras señaló que gran parte de los incendios tienen relación con prácticas humanas:
● Quemas agrícolas realizadas por la comunidad
● Manejo irresponsable del fuego
● Actividades prohibidas durante temporada seca
Aunque algunas personas insisten en que son quemas “controladas”, todas están totalmente prohibidas.
“No hay ninguna quema autorizada. Todas están prohibidas y la población debe evitar estas prácticas”, insistió el funcionario.
Llamado urgente a la prevención
Las autoridades recalcan la necesidad de:
● Evitar quemas de cualquier tipo
● Reportar focos de humo de inmediato
● Extremar precauciones en zonas rurales
La combinación de sequía, altas temperaturas y vientos fuertes convierte cualquier chispa en una emergencia de gran escala.
Casanare, una de las zonas más biodiversas de la Orinoquía, enfrenta ahora un desafío ambiental monumental, mientras los organismos de socorro trabajan sin pausa para contener nuevos focos de fuego.



