Aunque Colombia avanza en su transición energética, los combustibles fósiles seguirán siendo una pieza clave del sistema energético nacional al menos hasta el año 2040. Así lo aseguró Ecopetrol, con base en proyecciones de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), citadas por MSN.
De acuerdo con la petrolera, la demanda de combustibles líquidos de origen fósil, como el petróleo y el gas, no desaparecerá en las próximas décadas, incluso bajo escenarios de transición hacia energías renovables. Esto se debe a las limitaciones tecnológicas actuales y a la alta dependencia de sectores clave de la economía.
Diésel y jet fuel seguirán siendo indispensables
Ecopetrol explicó que continuará existiendo una demanda significativa de:
● Diésel (ACPM), especialmente para el transporte de carga
● Jet fuel, necesario para la aviación
● Combustibles para regiones no interconectadas al sistema eléctrico nacional
En particular, el diésel fue descrito como un combustible “resiliente”, con un horizonte de crecimiento hasta 2040, debido a su importancia en cadenas estratégicas como la seguridad alimentaria, la logística, la operación industrial y la seguridad energética del país.
Según la compañía, la sustitución tecnológica de este combustible resulta difícil en el corto y mediano plazo, lo que refuerza su papel dentro de la matriz energética colombiana.
La gasolina: mayor dependencia de importaciones
En contraste, la gasolina presenta un panorama diferente. Ecopetrol advirtió que, de mantenerse las condiciones actuales, hasta el 60 % de la gasolina consumida en Colombia podría tener que importarse en 2040, debido a la insuficiente producción nacional.
Esta proyección plantea un desafío para la autosuficiencia energética, especialmente en un contexto global marcado por la volatilidad de los precios internacionales.
Refinerías, activos estratégicos
Ante este escenario, Ecopetrol subrayó que la capacidad de refinación nacional seguirá siendo estable y que las refinerías son activos críticos para garantizar el abastecimiento interno.
La compañía resaltó inversiones recientes en:
● Tratamiento de aguas residuales industriales, con una planta en operación desde junio de 2022, tras una inversión de US$145 millones
● Control de emisiones, con proyectos que suman US$114 millones
Estas acciones hacen parte del esfuerzo por reducir impactos ambientales sin comprometer la seguridad energética.
En conclusión, incluso en un escenario de transición energética, Colombia continuará dependiendo de los combustibles fósiles durante las próximas décadas, mientras se fortalecen alternativas sostenibles de manera gradual.



