La compleja situación ambiental que enfrenta Colombia por la sobrepoblación de hipopótamos en el Magdalena Medio sigue generando debate nacional. En medio de la polémica decisión del Gobierno de aplicar eutanasia a 80 de estos animales, el hijo de Pablo Escobar, Juan Pablo Escobar, hoy conocido como Sebastián Marroquín, se refirió públicamente al tema y recordó cómo fue convivir con estas especies durante su infancia en la Hacienda Nápoles.
Colombia alberga actualmente más de 180 hipopótamos, descendientes de los cuatro ejemplares que Pablo Escobar trajo al país en la década de los 80 para su zoológico privado. Lo que en su momento fue visto como una excentricidad, hoy es considerado uno de los mayores problemas ambientales del país, debido al impacto que esta especie invasora ha tenido sobre los ecosistemas y las comunidades ribereñas.
“Yo nadaba con ellos por ignorancia”
En un reciente podcast, Juan Pablo Escobar relató que, cuando era niño, no tenía conciencia del peligro que representaban estos animales ni del daño ambiental que su presencia generaría años después. Según explicó, en ese entonces la Hacienda Nápoles funcionaba como un zoológico con más de 1.200 especies importadas de diferentes partes del mundo.
“Era levantarse y ver jirafas, cebras, hipopótamos, rinocerontes, elefantes. Yo nadaba con los hipopótamos, no por valiente, sino por ignorante”, afirmó Marroquín, al referirse a la normalización con la que convivía con animales salvajes en un entorno controlado artificialmente.
El escritor señaló que, desde su perspectiva infantil, los hipopótamos no parecían peligrosos y que nunca imaginó que con el paso del tiempo se convertirían en una amenaza ambiental para el país.
De un zoológico privado a una crisis ambiental
Tras la muerte de Pablo Escobar en 1993, la mayoría de los animales de la Hacienda Nápoles fueron trasladados, vendidos o reubicados. Sin embargo, los hipopótamos permanecieron en la zona debido a las dificultades logísticas y los altos costos que implicaba su manejo. Sin depredadores naturales y con condiciones favorables para su reproducción, la población creció de forma descontrolada.
El Ministerio de Ambiente declaró en 2022 a los hipopótamos como especie exótica invasora, al establecer que generan contaminación en fuentes hídricas, desplazan especies nativas y representan un riesgo para las comunidades humanas que habitan cerca del río Magdalena.
La decisión del Gobierno y el debate ético
El pasado 13 de abril, la ministra de Ambiente, Irene Vélez, anunció el plan del Gobierno para reducir la población de hipopótamos mediante eutanasia a 80 ejemplares, luego de concluir que otras alternativas como la esterilización y la reubicación internacional resultan insuficientes o inviables.
La medida ha generado una fuerte controversia entre sectores ambientalistas y animalistas, que plantean opciones distintas, mientras expertos advierten que, de no actuar, la población podría superar los 500 hipopótamos en 2030.
Aunque Juan Pablo Escobar no se pronunció directamente sobre la decisión de sacrificar a los animales, sus declaraciones aportan una mirada histórica y personal sobre el origen del problema, recordando que la presencia de estas especies es consecuencia directa de los excesos y decisiones del pasado.



