Un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales después de que se confirmaran al menos 91 muertes probables y cerca de 350 casos sospechosos en la provincia de Ituri, ubicada en el noreste del país africano.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia sanitaria internacional debido a la rápida propagación del virus y al riesgo de expansión hacia otros países vecinos como Uganda y Sudán del Sur.
El brote actual está siendo causado por la cepa Bundibugyo, una variante poco común del virus del ébola para la cual no existe vacuna ni tratamiento específico aprobado. Esto ha aumentado la preocupación de los expertos, ya que las vacunas existentes solo funcionan contra la cepa Zaire, responsable de epidemias anteriores.
Las autoridades sanitarias explicaron que el epicentro del brote se encuentra en Ituri, una región minera con alta movilidad de población y presencia de grupos armados, factores que dificultan el control de la enfermedad. Además, muchas zonas tienen acceso limitado a hospitales y personal médico.
La OMS confirmó que el virus ya cruzó fronteras. En Uganda se reportaron dos muertes de personas provenientes del Congo, aunque hasta ahora no se han detectado focos locales de transmisión.
El ébola es una enfermedad altamente contagiosa que se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados. Sus síntomas incluyen fiebre intensa, debilidad, vómitos, diarrea y, en algunos casos, hemorragias internas. La tasa de mortalidad puede alcanzar entre el 60 % y el 80 %.
Expertos internacionales advirtieron que, si se confirman todos los casos sospechosos, este podría convertirse en uno de los brotes más graves registrados en África en los últimos años.



