La indignación se tomó las calles de Francia tras un crimen que volvió a encender el debate sobre la respuesta judicial frente a los delitos sexuales contra menores. Más de 60.000 personas se movilizaron en distintas ciudades del país para exigir acciones contundentes y denunciar la lentitud de la justicia en estos casos.
Las marchas se produjeron luego del hallazgo del cuerpo de Lyhanna, una niña de 11 años, en un silo agrícola abandonado en el suroeste del país, un hecho que generó conmoción nacional.
El principal sospechoso es un hombre de 41 años, padre de una amiga de la víctima, quien ya contaba con denuncias previas por pederastia, pero nunca había sido condenado. Este dato terminó por detonar la indignación de miles de ciudadanos, que ven en el caso una señal clara de fallas estructurales en el sistema judicial.
Reclamos en las calles
De acuerdo con el Ministerio del Interior francés, 60.400 personas participaron en las manifestaciones, incluyendo cerca de 2.900 en París.
Las protestas se extendieron a varias ciudades del país. En París, por ejemplo, cientos de personas se concentraron frente al Ministerio de Justicia, incluso pese a que había restricciones oficiales, mientras que otras marchas se llevaron a cabo frente a tribunales y espacios públicos.
Organizaciones feministas y colectivos de protección a la infancia lideraron las movilizaciones, denunciando que el sistema judicial no está respondiendo con la urgencia que exigen estos casos.
“La palabra de los niños no se toma en serio. La justicia antepone la presunción de inocencia al testimonio de las víctimas”, señaló una de las organizadoras de la protesta, reflejando el sentimiento generalizado entre los manifestantes.
Una ley que sigue sin avanzar
Además de justicia en el caso de Lyhanna, los manifestantes exigieron que el Parlamento francés acelere el trámite de una ley integral de lucha contra la violencia hacia mujeres y niños, que fue presentada por un centenar de diputados a finales de 2025, pero que aún no ha sido debatida.
Para los colectivos sociales, esta iniciativa es clave para fortalecer la prevención, la protección de las víctimas y el castigo efectivo de los agresores.
Una problemática alarmante
El caso de Lyhanna no es aislado. Según cifras de la Comisión Independiente para el Incesto y Agresiones Sexuales contra Niños (Ciivise), en Francia un menor es víctima de abuso sexual cada tres minutos, lo que evidencia la magnitud del problema en el país.
Este dato refuerza el llamado urgente de miles de ciudadanos que piden reformas estructurales en la justicia, mayor protección para los menores y mecanismos más eficaces para evitar que personas con antecedentes continúen en libertad.
Mientras continúa la investigación, el caso se ha convertido en un símbolo de una crisis más amplia, que hoy tiene a Francia en las calles exigiendo cambios.



